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lunes, 15 de marzo de 2010

Aborto libre y progresismo por Miguel Delibes

En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad.

De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante en este dilema es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.
La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad, habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.

Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para éstos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia.

En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podría atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podría recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: Esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado.

viernes, 26 de febrero de 2010

Más vale tarde que nunca


Con motivo de la aprobación de la Ley del Aborto, el concejal del PSOE y segundo teniente de alcalde de Paradas (Sevilla), Joaquín Manuel Montero, se ha dado de baja del partido socialista en carta dirigida a José Luis Rodríguez y a Pajín, por ser “consecuente” con sus creencias.

Joaquín Manuel quizá no sepa que en España se aborta desde que su partido se empeñó en 1985. Pero en fin, más vale tarde que nunca.

martes, 5 de enero de 2010

¿Un referendum sobre el aborto?


Una reflexión interesante sobre un posible referendum en torno al aborto. Al igual que su autor, Alejandro, creador del blog "Siempre igual", opino que hay cuestiones que no deben someterse al criterio de la mayoría, sencillamente porque no son opinables. La ley que propone el gobierno es nauseabunda, pero también lo es la ley que durante años ha promovido y defiende ahora el partido popular. El aborto jamás es aceptable. He aquí la reflexión:

La asociación "Derecho a vivir" está celebrando estos días diversos actos con el fin de pedir un referendum sobre el aborto en España. Lo cual, bajo mi modesta opinión, es un error. ¿A alguien se le ocurriría pedir un referendum sobre la mal llamada violencia de género? ¿O sobre el asesinato a los vecinos que ponen la televisión demasiado alta? ¿Qué pasaría si en ese hipotético referendum los españoles votaran que sí quieren aborto? ¿Estaría con ello legitimado?

No dudo de la buena intención de "Derecho a vivir", y probablemente piensan que los españoles dirían que no al asesinato de miles de inocentes en el vientre de su madre. Pero creo que hay cosas que no deben someterse al criterio de la mayoría. El aborto es un crimen, y siempre lo será, piense lo que piense la mayoría. Por tanto, no creo que sea legítimo someter algo así a consulta popular.

Lo que hay que exigir es la derogación de cualquier ley del aborto. No ya de la actual, sino de cualquiera, incluídos los tres supuestos que hasta ahora despenalizaban esta barbaridad. A nadie se le ocurriría despenalizar el asesinato en ningún supuesto. ¿Por qué entonces despenalizar el aborto? ¿Qué diferencia hay? ¿El tamaño de la víctima? ¿El silencio con el que se lleva a cabo? E igual que no se somete a consulta popular el asesinato o la violación, nunca debería someterse tampoco el aborto. Lo que está mal, está mal, con independencia de quien lo piense.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Campaña Santos Inocentes


Hace varios días, en el blog eligelavida oi hablar de la campaña propuesta por la web infocatólica para que, en este día, se publiquen esquelas por los niños víctimas del aborto. El blog eligelavida proponía además que todos los blogueros nos unamos a esta campaña, publicando también una esquela por los inocentes, los más desvalidos, aquellos que, estando en el vientre de sus madres, el lugar que debiera ser el más seguro del mundo para ellos, se ven expuestos a la tortura y la muerte. Por ello, hoy subo esta esquela a mi blog. Para recordar, en este día de los Santos Inocentes, a los mártires del siglo XXI.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿La Verdad o "su verdad"?


He visto este montaje fotográfico en “eligelavida” y lo traigo porque me ha gustado especialmente. Se me antoja muy ilustrativo de lo que es este político. Un hombre que va por la vida de bueno, justo y amante de la libertad, pero que tiene las manos manchadas de sangre, como tantos otros.

Bono insiste en que es socialista a pesar de que se parece más a cualquier protagonista de la derecha burguesa. Su discurso es muy parecido al de Cospedal. Soy católica, repite ella con sorprendente insistencia, para después defender el mal menor del aborto. Exactamente lo mismo que Bono, que se crea una religión a su medida y se atreve a parafrasear nada menos que a Jesucristo, cambiando la frase y perdonando con la pachorra de quien se cree en posesión, no de la verdad, sino de “su gran verdad”, que no es lo mismo.



viernes, 2 de octubre de 2009

Para el PP el debate del aborto está zanjado


Ayer en el blog de eligelavida se hizo especial hincapié en la hipocresía del PP que lleva años siendo el partido más votado por los católicos españoles, para acabar siendo un partido inmoral y abortista. La desilusión de sus votantes es patente. Un día dicen defender la vida, y otro defienden el aborto. Hoy dicen que irán a la manifestación del 17 de octubre, y, al mismo tiempo, dan por zanjado el debate del aborto, entendiendo que España ya decidió hace muchos años y que la ley de despenalización del aborto es válida y debe dejarse como está. Mientras gobernaron, no hicieron nada por cambiarla y ahora son sus mayores defensores.

Aquí os dejo el post de eligelavida sobre el tema:

La secretaria general nacional del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha afirmado que en la polémica sobre la tramitación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo "el debate no es aborto sí o aborto no, porque ese debate ya se libró y ya se pactó" en la sociedad española, y el resultado fue una ley "que se llama de despenalización del aborto en determinados supuestos”.

Cuándo se libró ese debate, no lo sé. El Partido Popular dice que va a recurrir la nueva Ley del aborto ante el Tribunal Constitucional por "inaceptable e inmoral". Exactamente lo mismo que hizo Alianza Popular después de que fuera aprobada la ley de despenalización del aborto en 1985. Eso fue antes de que el PP, que se atreve de acusar de inmorales a otros, se convirtiera en su mayor defensor.

Y qué curioso que estas declaraciones tienen lugar al tiempo que 30 diputados y senadores del PP, que no pestañearon cuando su partido aprobó la Píldora abortiva, la Píldora postcoital o la selección embrionaria preimplntacional, confirman su participación en la manifestación del 17-O… contra el aborto (¿?).

Hace tres días, una conocida bloguera decía en su blog que había escuchado a Dolores de Cospedal, número dos del PP a nivel nacional, decir emocionada, sí a la vida. Pues una vez más, comprobamos que ese 'sí a la vida', es un "sí" obsceno y farisáico; A ese "sí", hay que restarle 120.000 niños por año.